El hombre, a través de sus actividades industriales y biológicas, influye sobre el medio ambiente de un modo en ocasiones perjudicial.
Por ello, es importante lograr reducir al mínimo los efectos negativos de estas acciones, aplicando las medidas preventivas y correctoras que sean necesarias.
Comprometidos con este objetivo, Solvay desarrolla una política de protección del medio ambiente a la que dedica importantes recursos humanos y económicos.
Respecto al agua por ejemplo, en el proceso de fabricación de carbonato sódico que precisa una gran cantidad de agua para refrigerar, Solvay evita tomarla constantemente del río. Para ello, trabaja en "circuito cerrado". De esta forma, el agua que ha servido para refrigerar y, por tanto, se ha calentado no se vierte al río sino que se enfría en las torres refrigerantes y se utiliza de nuevo, repitiéndose el ciclo.
El calor, por su parte, se desprende con el vapor de agua que corona las torres de refrigeración. Estas "nubes artificiales" son más visibles en tiempo húmedo y frío y dan un aspecto característico a nuestras instalaciones.
En otras fabricaciones, el agua que se devuelve al río es tratada previamente para mantener su calidad, más allá incluso de los límites que imponen las leyes. Así, por ejemplo, las aguas procedentes de la electrólisis se depuran para recuperar el mercurio que aún pudiera quedar, reciclándolo al proceso.
En el caso de los lodos de caliza procedentes de la fabricación de carbonato sódico, que no son tóxicos ni peligrosos, se envían al mar sin que se hayan advertido efectos negativos, en los estudios medioambientales sobre la franja del litoral en la que se dispersan.
Por lo que respecta al aire, las medidas adoptadas también son dobles: correctivas en el caso de los electrofiltros, que evitan la salida a la atmósfera de las cenizas producidas en la combustión del carbón y preventivas, potenciando, cada vez, más la utilización del gas natural, dado su carácter de combustión limpia.
En cuanto a los residuos sólidos que se producen en el desarrollo de nuestra actividad industrial se recogen selectivamente, depositándolos en los contenedores apropiados para facilitar su tratamiento y, cuando es posible, su reciclado.
Así, los materiales metálicos, los plásticos flexibles, la madera, el papel y el cartón, entre otros, se recuperan por separado y se venden a empresas que los reciclan. El resto de los residuos que no pueden reciclarse se envían, a través de gestores, a vertederos autorizados.
Recuperación paisajística de Cuchía
Solvay tiene en marcha, desde hace varios años un Plan de Recuperación Paisajística de la Cantera de Cuchía, que va transformando la superficie de roca desnuda en un conjunto de sendas de paseo, estanques y arboledas, de forma que cuando termine la vida útil de la cantera su emplazamiento se convierta en un bello parque para uso público.
Desde 1990 y en etapas anuales se han ido restaurando distintas zonas de la cantera cuya explotación ya había terminado.
El tratamiento de cada zona ha sido diferenciado según la zona a restaurar. Así, en antiguos frentes de explotación se ha combinado la formación de taludes revegetados con la combinación de terrazas y frentes de caliza.
Otro aspecto que se ha cuidado es la formación de lagos, donde ha anidado una importante colonia de patos.